Migraña en adolescentes (Parte 2): cómo tratar y acompañar
- Fiorella Martin Bertuzzi

- 16 feb
- 4 Min. de lectura
Si ya confirmamos que vos, o tu hijo o hija tiene migraña, lo primero que suele aparecer es el miedo.
"¿Y ahora qué hacemos?"
Lamentablemente, todavía se subestima mucho el dolor infantil y adolescente. Se recetan solo analgésicos, se asume que “ya se le va a pasar” o que es solo “estrés”. Pero la migraña no es solo dolor de cabeza, es un trastorno neurológico real, con impacto profundo en el bienestar y la vida cotidiana.
El problema del abordaje limitado
En la práctica siempre veo los siguientes límites:
Se prioriza lo psicológico por encima del dolor (¡ambos importan!).
Se ignora o minimiza el impacto del mal descanso, la sobre exigencia escolar o deportiva, el uso excesivo de pantallas, etc.
Por el contrario, a veces, el niño o adolescente parece vivir en un penal donde se controla milimétricamente lo que hace.
Se evita iniciar tratamientos preventivos por miedo a “darle medicación tan joven”.
Pero la evidencia científica no para de crecer.
¿Qué sabemos sobre el tratamiento?
Una revisión sistemática publicada en Headache analizó la eficacia de intervenciones conductuales para la prevención de migraña en niños y adolescentes. Se encontró que una combinación de:
Terapia cognitivo-conductual (TCC)
Biofeedback
Técnicas de relajación
…puede reducir la frecuencia e intensidad de los ataques mejor que la educación en salud sola. Aunque la evidencia todavía no es robusta, las terapias no farmacológicas son bien toleradas, seguras y especialmente útiles para quienes prefieren evitar medicamentos o tienen efectos adversos.
El objetivo final es aprender a conocer su propio cuerpo, mente y espíritu, para buscar un equilibrio entre la exigencia y el descanso, entre el cumplir y el respetar el cuerpo.
Importante: no pretendamos resultados en 2 sesiones cuando como adultos muchas veces no logramos reconocer que nos sobrepasamos.
En mi experiencia, la terapia obligada por los padres no funciona mágicamente, hay que explicar y coordinar un trabajo conjunto, buscar un terapeuta y una técnica que sea acorde a los valores y las costumbre del adolescente. A veces es el psicólogo, a veces es un psicopedagogo, a veces es un profe del colegio, un sacerdote o un pastor, o la profesora de danza; ampliemos la mirada y usemos los recursos posibles. Siempre recordemos que la opinión de los padres en la adolescencia no tienen tanto peso como un adulto externo.
¿Y qué pasa con la medicación?
En adolescentes, la indicación de medicación debe ser individualizada, evaluando riesgos, beneficios y perfil clínico. No todos necesitan tratamiento farmacológico, pero para quienes tienen migraña frecuente o discapacitante, puede ser una gran herramienta.
Tratamiento agudo (cuando hay dolor):
Paracetamol y ibuprofeno son las opciones más usadas y seguras. Es el ABC para empezar.
En migrañas severas, se puede usar naproxeno, ketorolac y triptanes.
Cuando hay nauseas es importante recurrir a antieméticos como la metoclorpramida.
Es clave tratar temprano y con la dosis adecuada, para mejorar eficacia y evitar cronificación.
Ojo: si necesitamos usar analgésicos más de 2 veces a la semana, por más que los dolores se vayan rápido, aumentamos el riesgo de cefalea por sobreuso de medicación y tenemos que empezar un tratamiento preventivo.
Tratamiento preventivo:
Se considera iniciar preventivo cuando:
Hay más de 4 crisis por mes, ausentismo escolar, insomnio, ansiedad, etc.
Hay necesidad de tomar 8 o más analgésicos al mes, aunque no tengamos nada de discapacidad.
Medicaciones más usada:
Amitriptilina (también útil para el insomnio o síntomas digestivos).
Propranolol (si hay ansiedad o taquicardia).
Flunarizina (poco mencionada en los papers pero con mucha experiencia en Latinoamérica)
Topiramato (aunque con más efectos secundarios y menos eficacia que en adultos).
En algunos casos, suplementos como magnesio o riboflavina.
Siempre se va a empezar con dosis bajas, se sube lentamente, y se reevalua a los 2-3 meses.
Una buena noticia: fremanezumab en adolescentes
Hasta hace poco, no teníamos grandes ensayos clínicos con terapias específicas para jóvenes. El resultado del ensayo con fremanezumab es un hito:
En adolescentes de 6 a 17 años con migraña episódica, fremanezumab redujo significativamente:
Los días de migraña por mes (2.5 días vs 1.4 con placebo).
Los días con dolor moderado o severo.
El porcentaje de quienes lograron una reducción de ≥50 % en los días de migraña fue 47 % contra 27 % con placebo.
El efecto adverso más común fue enrojecimiento en el sitio de la inyección.
Esto es enorme: el primer medicamento específico con evidencia sólida en esta población, y nos brinda una herramienta más para conversar con las familias sobre opciones terapéuticas.
La buena noticia: cuanto antes se entienda el problema, mejor se puede manejar.
Cuando un adolescente aprende a regular su descanso, su alimentación, su estrés y tiene un equipo que lo acompaña (familia, escuela, médico), su pronóstico mejora muchísimo.
Entonces, ¿cómo acompañar sin sobreproteger ni minimizar?
Creerles. El dolor es real, aunque no siempre se vea.
Informarse juntos. Aprender cómo funciona el cerebro migrañoso les da herramientas a todos.
Evitar culpabilizar. Nadie elige tener dolor.
Fomentar el autocuidado. Ayudarlos a detectar sus desencadenantes, organizarse y pedir ayuda.
Ser pacientes. La adolescencia es un viaje complejo. El tratamiento también.
Conclusión
La migraña en la adolescencia requiere estrategias personalizadas, sostenidas y realistas. A veces el mejor tratamiento no es el más fuerte, sino el más constante y cuidado. No se trata solo de aliviar el dolor, sino de construir salud a largo plazo.
La medicación no es magia, ni basta sola
Como repito siempre: la pastilla sola no hace nada. No es que el dolor va a desaparecer mágicamente, pero se vuelve tratable, previsible y menos aterrador.
Los tratamientos preventivos farmacológicos suelen durar de 3 a 12 meses, dependiendo del caso. Durante estos tratamientos es fundamental que aprovechemos a incorporar técnicas o hábitos no farmacológicos que nos permitan suspender la medicación sin problemas.
¿Tenés preguntas sobre los tratamientos? ¿Tuviste experiencia con alguna de estas estrategias? ¡Leé, compartí o comentá!




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