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Migraña en niños y adolescentes

Muchas veces mis pacientes tienen hijos, y me cuentan que comienzan a notar que tienen dolor de cabeza. A la mayoría los escucho decir: "Espero que no sea migraña…"


Pero lo cierto es que sí, puede serlo. Y en la mayor parte de las veces lo es.


La migraña no es solo cosa de adultos. En la adolescencia, aparece, desaparece, cambia, es más corta, a veces se cronifica. Sin dudas, transforma la vida del adolescente y en algunos casos de toda la familia y hasta la escuela. Es tan real como difícil de reconocer. Pero creo que lo peor que podemos hacer es subestimarla.


¿Cómo se presenta la migraña en chicos?


En esta etapa, los síntomas pueden verse muy distintos de lo que uno espera:

  • Dolores abdominales intensos, hasta nauseas y vómitos, sin dolor de cabeza.

  • Cefaleas breves de leves a severas, que van y vienen en pocas horas.

  • Vértigo, mareos o sensación de inestabilidad que duran unas horas o un par de días.

  • Fatiga, sensibilidad a luz, sonido, malestar difuso, irritabilidad, ansiedad.


Estos cuadros son reales, pero como no se ajustan al “dolor clásico de cabeza”, pueden confundirse con excusas, estrés o hasta mal comportamiento.


El cerebro adolescente en remodelación

Durante la adolescencia, el cerebro atraviesa una verdadera revolución interna. No es solo una cuestión de hormonas: hay maduración acelerada de circuitos neuronales, cambios profundos en la química cerebral y una reorganización de neurotransmisores que regulan cómo sentimos, percibimos y respondemos al entorno.


Un estudio reciente utilizó resonancia magnética con espectroscopía cerebral en dos momentos, con seis meses de diferencia, en chicos y chicas de entre 7 y 17 años. Participaron 22 adolescentes con migraña y 15 sin migraña (controles). Lo llamativo es que, en ese corto período de tiempo, 8 de los 15 controles desarrollaron migraña para la segunda evaluación.


¿Qué encontraron? Que una menor concentración de GABA en el tálamo —un neurotransmisor clave para frenar la excitación cerebral— se asociaba tanto con el inicio de la migraña en quienes antes no la tenían, como con el empeoramiento de los síntomas en quienes ya la padecían.


Este hallazgo pone en palabras algo que muchos vemos en el consultorio todos los días: el dolor en la adolescencia tiene bases biológicas concretas. No es debilidad, no es exageración, no es “drama adolescente”. Es un cerebro en plena transformación, intentando adaptarse a un mundo (y a un cuerpo) que cambia muy rápido.


¿Hay más chicos con migraña ahora?


Un estudio poblicado el año pasado analizó cómo han evolucionado la prevalencia y la carga de migraña y cefalea tensional en menores de 20 años a lo largo de una década, utilizando datos a nivel global de la encuesta Global Burden of Disease (GBD). Los investigadores evaluaron métricas como prevalencia, años vividos con discapacidad (YLDs), y tasas ajustadas por edad, divididas por sexo y región.


Entre 1990 y 2021, la prevalencia de migraña aumentó un 24% en niños y adolescentes a nivel global. Las tasas de años vividos con discapacidad (YLDs) también mostraron también un incremento del 24%, lo que indica que no solo hay más jóvenes con migraña, sino que el impacto funcional también creció. Aunque la cefalea tensional fue más prevalente en número absoluto, la migraña generó una mayor carga de discapacidad por caso. Este aumento fue más notorio en regiones de ingresos altos y en adolescentes mujeres.


Los autores de este trabajo plantean varias hipótesis para explicar este incremento:

  • Mayor conciencia y mejor diagnóstico: Se ha avanzado en el reconocimiento clínico de la migraña en población pediátrica, lo que podría traducirse en una mayor cantidad de casos detectados.

  • Factores ambientales y estilo de vida: Aumento del estrés académico, mayor exposición a pantallas, alteraciones del sueño y cambios dietarios podrían actuar como detonantes en esta etapa vulnerable del neurodesarrollo.

  • Factores hormonales: La pubertad, particularmente en mujeres, se asocia con un aumento en la incidencia de migraña, posiblemente relacionado con fluctuaciones estrogénicas.

  • Carga subestimada previamente: La evidencia histórica probablemente sub-representaba la carga real de migraña en jóvenes, lo que ahora se está visibilizando mejor gracias a los estudios del GBD.

Claramente, la migraña no es un problema solo de adultos, y su impacto en la infancia y adolescencia puede comprometer seriamente el desarrollo académico, social y emocional de quienes la padecen.


Conclusión

En esta etapa de la vida en que todo parece estar cambiando —el cuerpo, el humor, los vínculos, los miedos, los deseos— la migraña puede aparecer como un ruido de fondo constante, a veces silencioso, otras veces ensordecedor.


De algo estoy segura, cuanto antes lo reconozcamos, antes vamos a poder actuar. Porque no tratar a tiempo también va modificando el cerebro y favorece la cronificación. No se trata de justificar, sino de enseñar a gestionar la hipersensorialidad, a gestionar los esfuerzos, a elegir conscientemente.


Siempre pienso que haría diferente si hubiera sabido lo que se de migraña a mis 13 o a mis 20 años. Probablemente hubiera tomado algunas decisiones diferentes. La información es poder, no dejemos de brindarle a nuestros hijos, sobrinos, alumnos, la posibilidad de llegar a un diagnóstico y tratamiento adecuado.


La semana que viene vamos a hablar específicamente sobre el tratamiento de la migraña en la adolescencia: qué opciones hay, qué cosas no se recomiendan, y cómo acompañar desde el entorno con estrategias reales y humanas.


Si sentís que tu hijo, hija o adolescente cercano podría estar pasando por esto, no dudes en consultar. Y si vos también vivís con migraña, sabés cuánto puede cambiar todo cuando alguien, por fin, pone en palabras lo que duele.


Contame, ¿tuviste migrañas en la adolescencia? ¿conocés un niños o adolescente que las sufre?

¡Te leo!

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CEFALOCA - Dra. Fiorella Martin Bertuzzi
Especialista en Neurología y Educación Universitaria

Rivadavia 4702, 3ro D, Caballito, Buenos Aires, Argentina
Santa Fe 3288, 4°A, Palermo,Buenos Aires, Argentina
Teléfono/Whatsapp: +54911 6036 5825

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