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¿Que pasa con la migraña en el embarazo y la lactancia?


Las mujeres no somos las mismas a lo largo de la vida. Cambia nuestro cuerpo, nuestras prioridades, nuestras hormonas, nuestras formas de habitar el mundo. Pero hay algo que, en muchas, permanece: la migraña. A veces silenciosa, a veces intensa, pero siempre presente, acompañando cada etapa, adaptándose y desafiándonos.


Durante el embarazo y la lactancia, este vínculo se vuelve especialmente complejo. Porque el dolor no se detiene cuando nos convertimos en madres, pero el sistema muchas veces no acompaña muy bien.


Me canso de escuchar frases como “embarazate, que se te van las migrañas”. Cientos de mis pacientes escucharon esto de un profesional de la salud. También lo escuché como recomendación informal en conferencias médicas.


Y lo más paradójico es que, cuando el embarazo efectivamente llega, el discurso cambia por completo: “mejor no tomes nada”, “no se puede hacer nada por el dolor”, “pensá en lo que la medicación le puede hacer a tu hijo”, “ya se va a pasar sola”.


Así, casi sin darnos cuenta, se instala un combo devastador: silencio, resignación y culpa.

Silencio, porque dejamos de preguntar.

Resignación, porque creemos que no hay alternativas.

Culpa, porque pareciera que cualquier intento de aliviar el dolor nos convierte en malas madres.


Y no, no debería ser así.


Hoy sabemos más. Existen guías internacionales, opciones seguras, aunque siempre el plan tiene que estar individualizado.


Lo más importante a considerar es que hay formas de transitar esta etapa sin sentir que desaparecés como paciente solo por convertirte en madre.


¿Qué dicen las nuevas guías?

Un grupo internacional de expertos publicó nuevas recomendaciones sobre cómo abordar la migraña en mujeres que están:

  • buscando embarazo,

  • cursando un embarazo,

  • o en período de lactancia.


Estas recomendaciones surgen porque la migraña es muy frecuente en mujeres en edad fértil, y muchas veces se suspende el tratamiento sin ofrecer alternativas seguras. El mensaje central es claro: no se trata de aguantar, sino de tratar con cuidado e información.


¿Qué le pasa a la migraña durante el embarazo?


La buena noticia es que entre el 60% y 80% de las mujeres mejoran durante el embarazo, especialmente si tienen migraña sin aura. Esta mejoría suele notarse a partir del segundo trimestre (en mi experiencia entre las semanas 12 a 20), cuando los niveles hormonales —especialmente los estrógenos— se estabilizan.


Pero esto no le pasa a todas. Durante el primer trimestre, los cambios hormonales abruptos, el estrés, las náuseas y los cambios en el sueño pueden aumentar las crisis o incluso debutar migrañas nuevas. Además, quienes tienen migraña con aura tienen más chances de mantener o empeorar sus síntomas durante la gestación.


Y sí, hay mujeres a las que la migraña no se les va nunca durante el embarazo. Y eso también es normal… horrible, pero normal.


¿Y durante la lactancia?


En la lactancia exclusiva, los niveles hormonales suelen seguir bastante estables, por lo que muchas mujeres mantienen la mejoría del embarazo. Sin embargo, con el inicio del destete, o cuando las tomas se vuelven más espaciadas, puede haber un rebote de los síntomas. La falta de descanso, el estrés y la deshidratación también pueden ser factores clave.

Pero lo importante es esto:


Sí se puede tratar la migraña durante la lactancia. Existen medicamentos seguros y estrategias no farmacológicas que ayudan. No estás sola. Y no tenés que elegir entre tu dolor y cuidar a tu bebé.


¿Y cómo sé cómo voy a estar?


Esta es una de las preguntas más frecuentes en el consultorio. "¿Y si me embarazo y me empeoro?" "¿Y si no puedo cuidar de mi bebé?" "¿Y si no resisto el dolor?"


El miedo es válido. Tener migraña puede ser muy limitante, y pensar en maternar con dolor genera mucha incertidumbre. Pero también es cierto que muchas mujeres mejoran durante el embarazo, y que hoy existen estrategias concretas, seguras y acompañadas para manejar el dolor si aparece.


Además, no estás sola. No se trata de aguantar, ni de elegir entre vos o tu hijo. Se trata de planificar, de informarte, de armar un equipo que te acompañe: médicos, doulas, pareja, familia. Y también, de confiar en vos.


La experiencia de maternar con migraña es diferente en cada mujer. Algunas se sorprenden con meses sin crisis. Otras, atraviesan etapas difíciles, pero logran encontrar sus recursos. Todas tienen algo en común: lo hacen con un amor inmenso, con una fuerza que no sabían que tenían.

No se trata de no tener miedo. Se trata de no quedarte sola con ese miedo.

Y sobre todo, de saber que sí, se puede.


Un mensaje importante


La migraña no pone en riesgo al bebé. Pero sí afecta tu calidad de vida, tu vínculo, tu descanso, tu energía. Y eso también importa.

Hoy tenemos guías clínicas claras, estudios actualizados y un principio fundamental: cada caso debe ser evaluado de forma individual. No hay una única receta. Pero lo que sí hay es una certeza: la migraña en el embarazo y la lactancia merece ser acompañada y tratada, no silenciada.


La próxima semana te cuento cuáles son las estrategias seguras y eficaces para tratarla en esta etapa.


¿Viviste una experiencia así? ¿Te sentiste sola? Te leo.

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CEFALOCA - Dra. Fiorella Martin Bertuzzi
Especialista en Neurología y Educación Universitaria

Rivadavia 4702, 3ro D, Caballito, Buenos Aires, Argentina
Santa Fe 3288, 4°A, Palermo,Buenos Aires, Argentina
Teléfono/Whatsapp: +54911 6036 5825

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