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Lo que me hubiese gustado saber cuando me diagnosticaron migraña

A mucha gente el diagnóstico le llega cuando un profesional le dice: “tenés migraña”.


Quizás a muchos de ustedes esa primera explicación se las di yo, o un neurólogo, o un clínico. A otros, tal vez, se los contó su mamá, una abuela o una tía que también sufría lo mismo.


En mi caso personal, el “diagnóstico” me lo dio una residente mayor que literalmente me dijo:

"Pero Fío… vos sos re migrañosa."


Y yo me quedé dudando.


Estaba en segundo año de residencia y llevaba más de un año atendiendo personas con migraña en las guardias… sin reconocerme a mí misma como una persona con migraña.


Llevaba más de seis años con dolor de cabeza todos los días.

Tomaba analgésicos como si fueran caramelos.

Lo había normalizado. Era normal tener dolor.


Siempre me acuerdo de un día estudiando con mi mejor amiga de la facultad. Me dijo:

"Fio, no es normal que tomes ibuprofeno todos los días. No es normal que te duela la cabeza siempre."

¿Sabés qué le contesté?

"Para mí es normal."

Y me tomé otra pastilla.


¿Cómo nadie lo vio? ¿Cómo no lo vi yo?


Había hecho al menos cuatro consultas. En dos llegué preocupada por síntomas visuales que hoy reconozco como aura, pero en ese momento me dijeron que eran “cosas de la ansiedad”. Me hicieron estudios. Me dijeron que estaba todo bien. Que me relaje.


Nunca había pensado mis crisis como migraña. Para mí era normal que me doliera la cabeza constantemente. Era normal no tolerar la luz o los sonidos cuando estaba cansada. Era normal que el dolor se volviera tan intenso que 2 o 3 veces al año bajara a la guardia y le pidiera a un compañero un “combo cefalea” endovenoso para poder seguir trabajando.


¿Qué era la migraña? Yo ni siquiera me lo preguntaba.


La frase “tenés migraña” seguramente tuvo un impacto enorme en mí. Pero como muchos de ustedes entenderán, en ese momento, en plena residencia, no hay mucho tiempo para procesar nada. Se corre, se trabaja, se estudia, se rinde.

No hay tiempo para dormir… imaginate si hay tiempo para ir al médico 😅

Obviamente nadie se sentó a explicarme cómo era esto desde el lugar del paciente. Fui aprendiendo a los ponchazos. Y también, a los ponchazos, probando mis primeros tratamientos.


Con el tiempo fui aprendiendo cosas que me hubiera gustado saber desde el principio. Y quizás vos que estás leyendo estás en esos primeros pasos y esto te sirva. O quizás le sirva a tu hijo, tu hija, tu hermana, tu sobrina o tu compañera de trabajo que recién empieza este camino.


Acá van 10 cosas que me hubiera gustado que me dijeran cuando me diagnosticaron:


🧬 La migraña es genética.

No es emocional. No es una pataleta. No es culpa nuestra. No me la provoqué por ser “demasiado nerviosa” ni “histérica”.


💡 Es un trastorno de la percepción sensorial.

Tengo un sistema nervioso más reactivo a la luz, al sonido, al tacto y al movimiento. Los ambientes muy estimulantes generan un gasto enorme. Y aunque uno tenga mucha energía, el camino no es tapar el dolor cada vez que aparece, sino aprender a regular el entorno, el cuerpo y las emociones.


💊 Los analgésicos no curan, sólo alivian el momento.

Son necesarios, sí. Pero sin un plan de tratamiento y una estrategia de fondo, muchas veces sólo estamos postergando —o incluso empeorando— el problema. Existen muchos tratamientos preventivos que pueden cambiar la evolución de la enfermedad.


🧠 Vivir con ansiedad sostenida, en modo supervivencia, no es gratis.

Afecta el cuerpo, el sueño, el sistema inmune. Tratar la ansiedad también es tratar la migraña.

Ojo: no es “todo psicológico”. Pero tampoco es “todo físico”.


🏃‍♀️ Mover el cuerpo también es medicina.

Como lo son el descanso, la meditación, la espiritualidad y el contacto social. No podemos vivir sólo en la cabeza, detrás de una pantalla, en actividad mental constante. Eso nos desconecta del cuerpo… y el cuerpo después pasa factura.


⚖️ No hace falta compensar los días malos con días súper productivos. Suficientemente bueno está bien. Hecho es mejor que perfecto.


🎯 La sobreexigencia y el perfeccionismo pueden ser un talón de Aquiles que nos hacen perdernos cosas valiosas.


📊 La migraña crónica es una de las causas más frecuentes de discapacidad a nivel mundial. No es una pavada. No es algo para aguantar en silencio. Ignorarla no la hace desaparecer.


🌱 Se convive con la migraña. Se puede.

No se cura, pero se controla. Podemos mejorar muchísimo la calidad de vida y muchas veces dejar de tener dolor diario.


🤝 Pedir ayuda no es de débiles. Es de valientes.

Está bien decir que no a un plan al que no querés ir. Nadie te devuelve el día si después tenés una crisis por algo innecesario.


Y te lo pregunto a vos, que quizás también convivís con esto:

¿Qué te hubiese gustado saber cuando te diagnosticaron?

Leamos. Compartamos. Aprendamos juntos.

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CEFALOCA - Dra. Fiorella Martin Bertuzzi
Especialista en Neurología y Educación Universitaria

Rivadavia 4702, 3ro D, Caballito, Buenos Aires, Argentina
Santa Fe 3288, 4°A, Palermo,Buenos Aires, Argentina
Teléfono/Whatsapp: +54911 6036 5825

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