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¿El dolor empieza en la cabeza o en el intestino?

Una situación bastante común en el consultorio es: “Me duele la cabeza… pero también tengo náuseas, la comida me cae mal, a veces tengo diarrea y otras estoy constipado. Creo que el dolor viene del intestino”.


¿Coincidencia? Para nada.


Aunque la ciencia no avala que la causa de la migraña esté en el intestino (repitamos juntos: la causa de la migraña es un cerebro genéticamente predispuesto), la relación entre ambos es innegable. Tenemos un solo cuerpo. Y dentro de ese cuerpo, el cerebro y el sistema digestivo están mucho más conectados de lo que pensábamos hace algunos años.


El famoso eje intestino-cerebro


Muchas enfermedades intestinales involucran mecanismos neuronales, inflamatorios e inmunológicos. Por otro lado, la migraña suele alterar la función intestinal durante las crisis.


Durante un ataque se producen cambios neuroquímicos (como la liberación de CGRP, serotonina y sustancia P) que modifican la motilidad intestinal, alteran el pH gástrico, enlentecen el vaciamiento gástrico y empeoran la absorción de los medicamentos orales.

Esto explica por qué muchos pacientes no responden bien a analgésicos comunes o por qué ciertas comidas “caen mal”, incluso cuando no son un desencadenante directo.


Existe un verdadero “cable bidireccional” —que va mucho más allá del nervio vago— que comunica emociones, inflamación, hormonas y microbiota entre la panza y la cabeza.


Sí, hay más neuronas y serotonina en el intestino que en el cerebro, pero el intestino no es un cerebro. Junto con otros órganos sensoriales como los ojos y la piel, es una de las principales maneras en que reconocemos el ambiente y nuestro entorno.

El intestino tiene que estar preparado para identificar y eliminar cualquier posible agresión. Además, es uno de los principales protagonistas del sistema nervioso autónomo, el que regula los estados de “alarma” (simpático) y “relajación” (parasimpático).


💡 ¿Sabías que hay más probabilidades de tener colon irritable, celiaquía, dispepsia o infección por Helicobacter pylori si tenés migraña?

Y a la inversa: muchos pacientes con enfermedades digestivas crónicas terminan desarrollando cefaleas persistentes.


¿Y los tratamientos?


Muchos medicamentos antimigrañosos también actúan sobre el aparato digestivo: a veces mejorando los síntomas y otras veces complicándolos.


Cada vez hay más información científica (y también publicidad y marketing) dirigida a distintas estrategias para modular ese eje intestino-cerebro, especialmente en pacientes con muchos síntomas digestivos.


Algunas estrategias que han demostrado eficacia:

  • Dieta personalizada: mediterránea, cetogénica, sin gluten (cuando corresponde) o rica en omega-3. Cada una tiene evidencia en diferentes contextos.

  • Probióticos y prebióticos: hay estudios prometedores con combinaciones específicas (multiespecies) que reducen la frecuencia de crisis, el uso de analgésicos y la inflamación intestinal.

  • Tratamientos no orales: si el intestino está muy alterado, puede fallar la absorción de medicamentos. En esos casos, el uso de alternativas como sprays, parches o inyectables puede ser clave.

  • Intervenciones sobre el estrés y la salud mental: tratar activamente la ansiedad y la depresión también mejora la microbiota y muchas enfermedades gastrointestinales, al igual que la migraña.


Ahora bien: no hay soluciones mágicas. No todo probiótico sirve. No todas las dietas funcionan para todos. Y no todos los dolores de cabeza tienen un origen digestivo. Pero entender esta conexión nos permite abordarlo de forma más integral y menos fragmentada.


Zapatero a tus zapatos


Muchos pacientes vienen a mi consulta esperando que yo les diga exactamente qué pueden comer. Odio decepcionarlos, pero no tengo ni la más pálida idea.


Al ser neuróloga, mi conocimiento sobre dietas, nutrición y manejo del intestino está muy lejos de mi área principal de expertise. Necesitamos encontrar profesionales específicos para cada tema. Pero, seamos sinceros: el mejor doctor también es el autoconocimiento.


Que no te vendan una solución mágica, porque simplemente no existen.


Un único cuerpo, un solo tratamiento


Deberíamos dejar de pensar en compartimentos separados. El intestino no es “otra cosa”. Forma parte del mismo sistema que se activa cuando hay dolor.


Y cuidarlo también es cuidar el cerebro.


Dormir mejor, comer de forma más intuitiva, prestar atención a lo que nos inflama (física y emocionalmente), buscar una alimentación variada y un intestino regulado… todo suma.


No sabemos aún con certeza cómo influye el eje intestino-cerebro en la migraña. Pero sí sabemos que escuchar al cuerpo entero me ha ayudado más que pelearme con una sola parte.


¿Te sentís identificado con esta conexión? ¿Tenés síntomas digestivos antes o durante las crisis?


Dejame tu experiencia en los comentarios. Te leo

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CEFALOCA - Dra. Fiorella Martin Bertuzzi
Especialista en Neurología y Educación Universitaria

Rivadavia 4702, 3ro D, Caballito, Buenos Aires, Argentina
Santa Fe 3288, 4°A, Palermo,Buenos Aires, Argentina
Teléfono/Whatsapp: +54911 6036 5825

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