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¿Cómo contar en el trabajo que tenés migraña, cefalea en racimos o neuralgia?


A veces una de las partes más difíciles de vivir con una cefalea no es solamente el dolor. Es tener que explicarlo a quien nunca sintió nada parecido.


El dolor es una experiencia profundamente personal: nadie puede sentir exactamente lo mismo que vos. Pero eso no significa que estés sola/o ni que a nadie le importe.


A veces, el desafío es encontrar las palabras para que los demás puedan entender mejor lo que estás atravesando. Explicarle a tu jefe que no es “solo un dolorcito de cabeza”. Explicarle a tus compañeros que no estás exagerando ni haciendote la sota. Explicarte a vos misma que no sos menos capaz por necesitar adaptaciones.


Lo repito para que quede bien clarito: no es una excusa y no estás sola/o.


Las cefaleas tienen un impacto laboral real y bien documentado.


En migraña, gran parte de la pérdida de productividad no ocurre porque la persona falta, sino porque sigue trabajando durante la crisis, con dolor, fotofobia, náuseas, niebla mental o dificultad para concentrarse. Eso se llama presentismo: estar, pero no poder rendir como siempre. Un artículo sobre migraña en el trabajo describe que el 89% de la pérdida de productividad asociada a migraña se debe al presentismo, y que durante una crisis las personas pueden sentirse menos de la mitad de efectivas.

En cefalea en racimos, el impacto también es enorme.


Un estudio multicéntrico mostró que el 84,8% de las personas con cefalea en racimos reportaban dificultades en el trabajo, el 60,6% reducción de productividad y el 39,4% necesidad de licencia por enfermedad.


Y en neuralgia del trigémino, aunque muchas veces se habla menos del impacto laboral, sabemos que el dolor puede ser súbito, severo, tipo descarga eléctrica, impredecible y físicamente incapacitante. Un estudio sobre carga de enfermedad en neuralgia del trigémino muestra que quienes tenían interferencia actual por dolor presentaban peores puntajes de calidad de vida y salud global.


Entonces no, no es falta de ganas o no ponerle onda. No es que “te duele la cabeza y listo”.


Estas son condiciones neurológicas bien descritas que pueden afectar tu rendimiento, tu ánimo, tu confianza, tus vínculos laborales y hasta tus decisiones de carrera.


Pero para poder comunicarlo, primero necesitamos entenderlo. Porque no podemos explicar lo que no entendemos. Muchas veces nadie nos enseñó cómo hablar de nuestra enfermedad sin sentir vergüenza, culpa o miedo.


Conocer bien tu diagnóstico es una forma de cuidado. Saber qué tipo de cefalea tenés, cómo son tus crisis, qué síntomas te acompañan, qué cosas suelen empeorarlas y qué estrategias te ayudan, te permite comunicar mejor lo que necesitás.

Responsabilizarte de tu enfermedad no significa “bancártela en silencio”.Significa poder decir, con claridad y sin drama: “Cuando tengo una crisis, no solo tengo dolor. También puedo tener náuseas, sensibilidad a la luz, dificultad para pensar rápido o necesidad de estar en un lugar más tranquilo.” O también: “Yo quiero trabajar bien. Para eso, cuando estoy con crisis, me ayuda poder bajar estímulos, tomar la medicación a tiempo, hacer una pausa breve o reorganizar alguna tarea.”


Esto cambia mucho la conversación. Porque no estás pidiendo un privilegio: estás explicando una necesidad concreta para poder sostener tu trabajo de la mejor manera posible.


Da miedo que no te crean, ya lo sé. Da miedo quedar como “problemático/a”. Da miedo que te miren distinto. Por eso también necesitamos que esto deje de ser una conversación individual y empiece a ser una conversación colectiva.


Si trabajamos en conjunto pacientes, profesionales, empleadores, compañeros y organizaciones— podemos visibilizar mejor el impacto real de las cefaleas en la vida laboral.


La evidencia muestra que la educación en el ámbito laboral puede reducir el estigma, mejorar el diagnóstico, favorecer el tratamiento y ayudar a crear entornos más amigables para personas con migraña y otras cefaleas.


Porque un ambiente laboral más informado no solo ayuda a la persona que tiene dolor. También ayuda al equipo entero: menos malentendidos, menos culpa, más organización y más humanidad.


Así que si tenés migraña, cefalea en racimos, neuralgia del trigémino u otra cefalea incapacitante: tu dolor merece ser tomado en serio.


Y si sos jefe, compañero o trabajás en recursos humanos: escuchar, creer y adaptar puede hacer una diferencia enorme y en Cefaloca estamos para ayudarte a mejorar la salud de tu empresa.


Hablemos más de cefaleas. Hablemos mejor de discapacidad invisible. Hablemos de trabajo, dolor y derechos sin vergüenza.


Y para seguir aprendiendo, visibilizando y acompañando, no dejes de seguir a AMYCA. 💜

 
 
 

1 comentario

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Eliana
07 jul
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No dejemos de hablar. Que el dolor no nos deje sin palabras.

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CEFALOCA - Dra. Fiorella Martin Bertuzzi
Especialista en Neurología y Educación Universitaria

Rivadavia 4702, 3ro D, Caballito, Buenos Aires, Argentina
Santa Fe 3288, 4°A, Palermo,Buenos Aires, Argentina
Teléfono/Whatsapp: +54911 6036 5825

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